
Según iban conociendo a los nuevos vecinos y compañeros de trabajo, Sonia martirizaba cada vez más al joven esposo con sus interrogatorios. Así un día y otro. Las dudas y los reproches eran cada vez más intensos e insoportables. Igual que antes.
Miguel Ángel, harto de lo mismo, decidió irse mil kilómetros más allá, pero solo. No podía más. Cogió una pequeña maleta, una mochila y un paquete de libros.
A media noche bajó al garaje, cargó sus cosas, se sentó al volante y metió la llave en el “cláuxor”, la giró una vez, otra, y otra y muchas más... El coche no arrancó.
(c) Alejandro Pérez García
6 comentarios:
No se puede huir de nuestro propio destino.¡Miguel Angel lo tenía claro!.. Seguro que fue su mujer quien estropeó el motor del coche, ja, ja, ja. ¡Que bien escribes, Alejandro!
Un abrazo,
Mila Aumente
Pero qué bueno, Alejandro, qué bueno...
Port
"A distinguir me paro las voces de los ecos...y elijo entre las voces,entre las voces,una" decía Antonio Machado.
Esa voz seguro que tenía un buen sonido. Un sonido de calidad. Ese sonido que tiene, aunque no se note, la buena Literatura.
Enhorabuena.
Javier Sevilla
Gracias, Mila y Port, porque me dais la oportunidad de disfrutar con vuestros textos, siempre llenos de sentimiento y verdad. Y encima me regaláis comentarios brillantes, inmerecidos, envueltos en cariño y amistad. Gracias también a Javier Sevilla, a quien sólo conozco a través de estas ventanas, por donde entra el aire fresco de su mirada, llena de sensibilidad, de sabiduría, de voz propia... tan inconfundible como los caminos machadianos. Gracias, gracias a los tres.
Alex
Alejandro, me paso por tu casa con alegría, gracias por tu bien venida!! Me ha gustado éste relatillo, es muy bueno.
Te felicito por el libro!! Me alegro mucho por tí!
En fín, que estoy por aquí!jaja.
Besos
Gracias, Pilar. A mi también me gusta lo que haces. Escribes bien, y lo envuelves en colores atractivos. También la apariencia es importante. Ya sabes, como si fuéramos de la familia; si algo necesitas, aquí me tienes, a tu disposición.
Alex
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