domingo, 24 de enero de 2010

ANTOLOGÍA III

Don MIGUEL ORTEGA ISLA es un autor prolífico, tanto en verso como en prosa, con un sello personal que le distingue. Socio fundador y de mecenazgo de ESCRITORES EN RED, ASOCIACIÓN MARQUÉS DE BRADOMIN, donde nos encontramos, ha sido presidente de esta iniciativa durante los dos primeros años de su andadura. Entre las muchas actividades que él ha alentado, voy a citar una de las obras, la última, que coordinó y dirigió personalmente: “ATRAPADOS EN LA RED… de la amistad”. Es el número seis de la colección “Li-Poesia”, publicada dentro del proyecto Literonauta, con casi diez años de vigencia. El libro, que se presentó en Madrid el 26 de Mayo de 2009 en el Centro Cultural de los Ejércitos, recoge trabajos de treinta y nueve autores, muchos de gran prestigio y renombre. Entre ellos, DON MIGUEL tuvo a bien incluirme.

Hoy quiero rendirle mi homenaje y expresarle mi agradecimiento presentando en este espacio, que también es el suyo, mi humilde aportación a ese volumen cuya iniciativa y dirección le pertenecen.
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TODO POR LA NIÑA

Hacía poco que Oscar y Susana vivían en la Calle de Sagasta. Un cura los sacó del fango y los metió en un centro de desintoxicación. Luego en Cáritas, o no se sabe muy bien en qué ONG, hicieron todo lo demás.

Susana sólo tenía lo puesto, pero se lo quitaba sin recato. Oscar no llevaba calcetines y los zapatos le estaban grandes.

No eran bien vistos en aquella comunidad de tanto lujo. Lo sabían, pero ellos, opinaba Oscar, no tenían culpa de que hubiese ricos solidarios, dispuestos a prestar pisos a parásitos mortecinos como ellos.

—Es un chollo esto de vivir aquí, casa grande, barrio caro..., aunque no nos dejen pasar por la puerta principal y tengamos que entrar y salir por el almacén, entre basuras, carbón, serrín, trastos... —dijo Susana mientras tomaban el sol en la terraza.

—Sí, pero nada es como tiene que ser. ¡Joder! Me voy a cagar en el hijo de la gran puta que me metió en esto.

Oscar se movía constantemente, balanceándose; daba puñetazos a la barandilla y le temblaban las manos.

—Ve lo bueno de las cosas, anda. Estamos juntos. Ahora nos dejan vivir aquí. ¿En qué se parece esto a lo de antes? Di ¿en qué? —reconvino Susana.

—¡Mierda! Los capitalistas no hacen nada gratis. Algo sacarán de esta limosna. ¡Estropajo y jabón para su conciencia! —dijo Oscar, pronunciando en negrita sus palabras.

Con la mirada perdida y dando trompicones, el chico pasó dentro de la casa. Susana oyó cacharros tirados con saña por el suelo de la cocina. Fue a ver.

—Me voy —dijo él.

—¿Adónde?

—No sé. Por ahí.

Susana se preocupó al verle, otra vez, fuera de sí.

—Da una vuelta, pero no tardes. ¿Qué te pasa? Ayer estuviste normal.

—¿Normal? ¡Bah! Nosotros no somos normales. O es que no lo ves —dijo Oscar al salir, dando un portazo.
* * *

Un rato después sonó el timbre de la puerta. Era Iván, alto y bien parecido, dispuesto a empezar su programa de recuperación, igual que Oscar y Susana. No hubo alegría ni emoción en el encuentro. Se presentó con una carta de recomendación en el bolsillo, una niña de dos años en los brazos y los papeles de la “Guarda y Custodia”. No tendrían problemas de espacio, pero el ajuar era escaso. Iván, sin contar con nadie, ocupó la habitación de la pareja.

—Es la única que tiene cama grande y con ropa. Las otras sólo tienen un camastro individual, sin colchón ni sábanas, ni nada. Mi nena no puede pasar frío, se pone muy malita —se justificó el recién llegado ante Susana cuando ésta protestó como una fiera, con lumbre en los ojos y ansias de morder.

—Encima te has quedado con la única chaqueta de mi Oscar, y has acabado con la mortadela y la poca leche que teníamos. No sabes lo que nos costó hacernos con ello en el parking del súper —protestó Susana.

—Bueno mujer, no te pongas así —dijo Iván, meloso, a la vez que pretendía meter la mano, áspera, fría, debajo del suéter de la chica.

—¡Ni lo pienses! —protestó ella, mostrándole un puño amenazante, apretando los dientes, a punto de rechinar.

Aunque era primavera, Susana tan pronto tenía frío como calor; tan pronto veía la casa pintada de blanco como de colores oscuros; lo mismo cruzaba triunfante las puertas del mundo, que se sentía presa entre muros infranqueables. Furiosa, se dejó caer sobre el único taburete que había en el salón.
* * *

—¿Qué te pasa? —preguntó Oscar a su chica cuando volvió de la calle.

—Nada. Un gilipollas nuevo, que ha venido a jodernos la vida. Y no viene solo, trae una mocosa fea y enclenque, casi de teta —soltó Susana.

—Tendremos que ayudarle, compartir... A nosotros también nos ayudan. Le echaremos una mano con la niña; pobrecita, tan pequeña y sin una madre. Nos gustará, ya lo verás.

—Sólo podemos compartir el hambre y el gorila que llevamos dentro. ¿Qué otra cosa podemos dar a ese cabrón?

—Tú me tienes a mí, yo a ti. Él no tiene a nadie. Debemos portarnos bien. Todo sea por la niña. Estoy deseando conocerlos —dijo Oscar, optimista, razonando.

—Ya —admitió Susana, no muy convencida.
* * *

Aquella noche la pareja se acostó en el suelo, al desamor de unos cortinajes y las faldas de una mesa camilla. Durmieron mal. Cuando Oscar despertó, Susana no estaba. La buscó por toda la casa, un mundo vació, colgado por los picos de sus huéspedes. Oyó débiles gemidos. Se asomó con cuidado a la habitación grande. Vio a la niña tumbada sobre la alfombra, al abrigo de un rincón, arropada con la chaqueta. Luego miró sobre la cama. Reconoció el pie femenino desarropado, y los cabellos, y el brazo de ella rodeando el torso desnudo, bocabajo, de Iván. Carraspeó profundo, quizá para tragarse de un golpe la dosis de su vida.

Susana, somnolienta, se volvió y, sentada en la cama, mostrando la desnudez de una juventud protuberante pero flácida, miró a Oscar satisfecha, como si el mundo acabara de inventarse.

—¿Qué Miras? ¿No vas a decir nada? Es otra forma de compartir ¿no? —dijo ella.

Oscar, sin habla, se mordió la lengua con fuerza. Quiso comprobar que estaba vivo y despierto. No podía con el dolor de aquella realidad. Susana insistió.

—Alégrate. Esa niñita necesita una madre. Tú lo dijiste. Todo sea por ella —añadió la chica.

Oscar cogió su chaqueta sin mirar a la niña y se fue.

—Necesito un tiro. ¡Un tiro! Necesito un tiro ya —iba diciendo, escaleras abajo.
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Puedes leer más cuentos en:

http://www.sociedaddigital.es/poemas.asp y http://www.sociedaddigital.es/opinion.asp?id_noticia=1920

54 comentarios:

Miguel dijo...

Alejandro pincel en ristre (léase bolígrafo) suele lanzarse
de vez en cuando a recorrer los suburbios para pintarnos
con rasgos duros, (los adecuados a lo que pinta) toda la
triste realidad que vislumbra.

Pero al llevar dentro de si (o en un bolsillo, vaya usted a saber) a un poeta, dulcifica los rasgos de su prosa con logradas metáforas.
"…cruzaba triunfante las puertas del mundo…"
"…al desamor de unos cortinajes…"

Debemos a autores como Alejandro el que nosotros, los egoístas, los razonablemente afortunados, conozcamos un mundo al que ni siquiera nos atrevemos a mirar.

Nuestro amigo Alejandro nos da siempre una lección de buen hacer literario y nos recuerda algo que creo se llama generosidad o algo así.

Y aprovecho este comentario, yo que tan parco soy en su utilización, para mostrarle mi reconocimiento por sus placenteras palabras sobre mi gestión y mi último libro editado y dedicado a los amigos que comparten conmigo la aventura literaria.
Miguel Ortega Isla

Anónimo dijo...

Querido Alejandro, una historia triste y conmovedora, en este caso de ficción y muy bien contada, pero que por desgracia su temática se acerca a una cruda realidad.
Estoy de acuerdo con Miguel al mencionar en su comentario esas metáforas tan brillantes, que dejan al descubierto al poeta que vive en ti. ¡Qué sí, Alejandro! Tú puedes escribir lo que quieras; para eso te sobra cultura, inteligencia, talento y sensibilidad.

Un beso y mi enhorabuena.
Mila

Alejandro dijo...

Gracias, Miguel, por tus palabras elogiosas. Si dedicarte esta entrada me ha supuesto un verdadero placer, igual felicidad he sentido al verte por este espacio, regalándonos abundancia de palabras y consideraciones.

Con el deseo de verte más por esta blogsfera, que tú inauguraste para todos, te reitero mi agradecimiento con un fuerte abrazo.

Alejandro

Alejandro dijo...

Gracias, amiga Mila. Eres demasiado generosa regalándome flores con tanto perfume y color. No estoy seguro de que sea tan capaz como dices. El acusado sentido de la responabilidad y también del ridículo me exige mucho esfuerzo y quedarme siempre por detrás de supuestas posibilidades. Vreo que es mejopr así. Tú lo sabes. Pero claro, con amigos como tú, con tanto cariño dentro, uno tiene el casi la taquilla vendida.

Muchos besos, querida Mila.

Alex

Valeriano Franco dijo...

Querido amigo.
Siempre es lo mismo. Ellos son los que lo tiene más difícil. Y lo malo es que no es fácil que cambie en un sistema como el actual. Tal vez sea lo mismo en todos los sistemas que seamos capaces de diseñar, porque es algo consustancial al hombre. Además, esto viene de muy antiguo: El hombre es un lobo para el hombre (Homo homini lupus), hace mucho que se dijo. Un monstruo que tiene en sí mismo la capacidad de regenerarse. Tu relato me lo ha evocado. Una descripción que tiene la viveza y expresividad de una realidad incoherente y al mismo tiempo la coherencia literaria y movimiento de un relato bien desarrollado. Logras llegar a tocar la fibra sensible de esa realidad que pone los pelos de punta, porque ves cómo lo evidente y razonable puede llegar a convertirse en difícil de entender y menos de admitir. Como dice Mila, triste Historia y más si la relacionamos con lo que está ocurriendo en Haití en estos días.
Un Abrazo amigo Alejandro
Valeriano

Alicia dijo...

Alejandro, primeramente te honra tu homenaje personal a Miguel, antiguo capitán de Escritores en Red, bajo cuyo mando, y como ya escribí en el blog de Javier, se logró transformar el casco de dicha nave, inicialmente de madera, en una estructura de aleación metálica de gran fortaleza. Como espero que pase por aquí, y tú Alejandro siempre me has brindado tu saloncito para encuentros, decirle que me sumo también al merecido homenaje.

A continuación Alejandro, felicitarte por tu nivel de aproximación a entornos digamos desfavorecidos, tanto en vocabulario como en los gestos que imprimes a los protagonistas de este relato. Te aseguro que como educadora con casi veinticinco años a la espalda, por falta de experiencias no habrá sido, pero me sería muy difícil contarlo como tú lo has hecho. No has roto la armonía del relato en ningún momento. De mientras, poco a poco, has ido adentrándonos en la miserable y dura realidad de las vidas de los protagonistas del mismo.

Has demostrado que por oscura e injusta que podamos ver una realidad, existe una forma muy clara y correcta de contarla. Esto hace que nos dañe la misma existencia de esta realidad pero no las palabras que has usado para describirla. Te felicito.

Un abrazo

Alejandro dijo...

Querido Valeriano, te agradezco hayas dedicado yu tiempo a la lectura de este relato, crudo, es verdad, pero también es verdad que existen realidades que superan ficciones -mínimas- como esta. Comprendo que a tí, que eres person sensible y de sentimientos profundos, te haya evocado y sugerido muchos episodios presentes en la otra cara de la vida, esa que no nos gusta habitar.

Un abrazo fuerte, amigo.

Alejandro

Alejandro dijo...

Gracias, querida Alicia, por no faltar nunca a la fiesta de presentación de mis criaturitas literarias. Me alegro que te sientas satisfecha en este saloncito mio, como tú dices. A mí también me haces feliz cada vez que vienes, pues siempre traes bizcochos de dulces palabras y delicias de miel con las que adornas mis líneas. No merezco tanto, de verdad. Eres generosa y eso te honra.

Por desgracia, todo lo que tenemos a nuestro alrededor no es tan placentero, y a poco que fijemos una mirada en ello surge en nosotros la quimera, y no paramos hasta que la mostramos en un intento de aproximación, que nunca llegará a la realidad, porque hay reveses que no se dejan retratar.

Besos

Alejandro

Mari Carmen Azcona dijo...

Alex, como siempre fantástico. A ti no te pasará como a mi con Andrea. Tú cuidas y mimas tus personajes, tienes una capacidad de empatía impresionante y nos la trasmites.
“Gorila que llevo dentro”
“Un mundo vacío, colgado por los picos de sus huéspedes”
Comprendes perfectamente su realidad y nos la haces sentir, siempre bajo tu mirada. Sin sumergirnos en mundos sórdidos y oscuros, con la placidez de tus palabras que no le quita ni un ápice de dureza a la realidad por ti plasmada.

Gracias Alex, por prestarnos de vez en cuando tus ojos para ver el mundo.

Un beso.

Alejandro dijo...

Mi querida Mari Carmen. Siempre llegas en el momento más oportuno. Primero por la alegría que me da verte (para eso cualquier minuto es ideal) y segundo porque nos invitas a reflexionar sobre algo tan importante como es la relación personaje-autor. Me interesó mucho tu DESCANSO, del que Andrea quería irse. Nunca me había planteado antes esa situación. Y la comprendo. Les damos muy mala vida. Pobres personajes. También alguna veces los hacemos gozar, es cierto. Soy más egoista que tú, pues siempre creí que el sacrificado es el autor. Los escritores vamos por la calle, vemos un flash de vida, o de una vida que va camino del final, de la que es dueño un personaje al que quizá no le hemos visto ni la cara, pero queremos saber todo de él. Cómo es, cómo habla, cómo se mueve... Ese es mi caso. A partir de ahí, ¡para que te cuento! abro ojos, oídos, observo, me pierdo en la fauna elegida hasta que le uniformo y le veo actuar. Después de ese ejercicio, soy yo el que se quiere ir del ajetreo. Y me voy, pero claro, voy a parar al principio de otra historia, con la que me ocurrirá lo mismo. Y los personajes anteriores, pobrecitos, olvidados. Nunca pensé en ellos hasta que conocí a tu Andrea. Ella se fue, los míos estarán creando un sindicato para reclamarme los olvidos con los que pagué sus servicios.

Perdona, Mari Carmen, que me he enrollado demasiado sin ningún fin. El fin es que nuestros textos agraden a los lectores. Esa es la mayor felicidad de todo escritor. Tú me has hecho feliz leyendo el cuento, subrayando frases y compartiendo las emociones percibidas e identificándote, a la vez, con la realidad de mis ficciones.

Muchas gracias. Muchos besos, buena amiga.

Alex

Anónimo dijo...

JODER.QUE CHUNGO .Y QUE REAL AL MISMO TIEMPO. ERES BUENO ESCRIBIENDO.
EL EPIFANIO

Anónimo dijo...

¡Hola Alex!
Me encanta tu casa...Está llena de colores...reflejo del perenne arco iris que ilumina tu estancia.
Eres capaz, de darle color, a crudas realidades
en las que sólo existe el blanco y el negro.

Has descrito con gran precisión, la conducta de los
drogodependientes; cambios repentinos de la personalidad y exceso de malhumor sin explicación de causa aparente. Buscan cualquier excusa, para ampararse bajo el abrigo, de esa guadaña invisible para ellos, que es la droga.
Hay algunos, que en estos centros, consiguen desengancharse. Pero... los miedos a una recaída, les persiguen durante toda la vida.
¡¿Cuantas familias rotas?! ¡¿Cuantas abuelas coraje,se han hecho cargo de los retoños, fruto de esas victimas de la...?!

Alex, he tenido el placer, de conocer, a la portavoz del sindicato de tus personajes. Se llama Velita. Es encantadora... Sabe mucho
de vosotros, los escritores. Me ha dicho, que en vuestros libros, se van a casar,una chimenea con una piscina y...un libro con una acacia, ja,ja,ja.

Besos, hombre a un corazón pegado.

Toñi

Anónimo dijo...

No es muy cfreible el cambio de lenguaje de Oscar en la primera parte del cuento y en la segunda... No es muy creible el lenguaje de Susana en la primera parte del cuento y en la segunda... Y una juventud protuberante (que sobresale más de lo normal) no parece que pueda ser flácida... Y que Susana maltrate y desprecie a Iván y a las pocas horas, como consecuencia de unas palabras de Oscar nada consistentes con la personalidad de éste dibujada al principio, Susana se acueste con ese Ivan porque la niña ¡necesite una madre!... En fin en los cuentos pueden ocurrir cosas inverosimiles pero ¿tanto? Que tengas muchos exitos...

Alejandro dijo...

Gracias, Epi, por seguir ahí, leyendo y mostrándote siempre tan atento y cariñoso. Pronto nos veremos y cataremos los nuevos caldos, que, con lo bien que los haces, estarán para calmar los nervios de cualquiera y ver la vida de otro color.

Un abrazo.

Alejandro

Alejandro dijo...

Gracias, amiga Toñi, por leer este cuento, tan poco amable como la cara menos amable de la vida. Gracias por comprender el contexto y las circunstancias de unos personajes tan proclives al cambio de personalidad y comportamiento.

Me ha gustado lo de velita y lo de la boda de una chimenea y una piscidna, y la de un libro y una acacia. Ya veo que te has paseado bien por los jardines de mi casa.

Besos,

Alex

Alejandro dijo...

Querido anónimo, yo sé que no lo eres, pero así apareces sólo porque se te has olvidado firmar, aunque me gustaría que lo hubieses hecho para dirigirme a tí por tu nombre, que es lo correcto. En cualquier caso, tus apreciaciones son respetables, y muy a tener en cuenta siempre a la hora de escribir, pero comprenderás que me reserve el derecho a seguir observando la vida de personajes incomprendidos, de los que nos apartamos con frecuencia. Quizá porque no nos interesa ver su mal, ni preocuparnos de los motivos que les llevan a esos cambios contínuos de comportamiento, incluía su forma de pensar y su lenguaje. Pueden pasar del amor al odio en un instante. Es muy fácil dudarlo, claro. Y sí, en los cuentos, como en la vida, pasan cosas inverosímiles, pero pasan.

Saludos respetuosos.

Alejandro

Lorenzo dijo...

Buen relato, amigo Alejandro. Por estos lares donde resides, a veces, tenemos gente del tipo que protagoniza este retal de la vida misma. Me refiero a los alrededores de "Punto Omega" que supongo conocerás.
De cualquiera de las maneras, enhorabuena por describir tan fiel, cruda y verazmente el ambiente que rodea a los seres del cuento.
Un abrazo.
Lorenzo Cano

Alejandro dijo...

Querido Lorenzo, no sabes qué alegría me das asomándote a esta ventana. Te agradezco hayas leido este cuento y veas en él un retrato de las miserias de una realidad que existe, aunque no nos gusta.

Claro que conozco el centro que citas en tu comentario. Allí hay buena gente trabajando para que todo sea un poco más fácil en la vida difícil de esas pobres víctimas que a veces no distinguen el día de la noche.

Hasta que nos veamos (que sea pronto), recibe un abrazo, querido Lorenzo.

Alejandro

Emilio dijo...

Eres bueno escribiendo, muy bueno...habla Celaya de "poesía necesaria...no concebida como un lujo cultural por los neutrales que lavándose las manos se desentienden y evaden" Pues traslado esta frase a tu narrativa y nos encontramos con un extraordinario escritor al que nada de la vida le es ajeno, que vive, rie y sufre con los otros, que trae a la luz a los que nadie saca a la luz, que da calor a los personajes inventados, pero que se corresponden con personajes que no pueden inventarse a si mismos porque tienen que afrontar una dura realidad.
Un escritor como tu, Alex, es un auténtico lujo. Dejo está vez las apreciaciones personales sobre quien eres, y mi afecto, y me voy al resultado de tu obra escrita: Cada nuevo relato es una sorpresa. En este caso, el traído como homenaje al homenaje que Miguel nos hizo a todos con su libro, es un ejemplo más de que sabes hacer andar a la palabra.
Y termino con un párrafo del comentario de Miguel Ortega, amigo, presidente de honor y compañero, que me parece espléndido:

"Debemos a autores como Alejandro el que nosotros, los egoístas, los razonablemente afortunados, conozcamos un mundo al que ni siquiera nos atrevemos a mirar"

Qué gran verdad.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el relato. Muy especialmente tiene, nada más empezar un hallazgo memorable:
"Susana sólo tenía lo puesto, pero se lo quitaba sin recato"

Al Aurans

Alejandro dijo...

Querido Emilio, poco puedo decir sobre tus palabras. Sabes que agradezco siempre tu proximidad, personal y afectiva. Pero también la literaria; en cada línea tuya hay una lección magistral; cuando no citas a Pessoa, citas a Celaya y, cuando no, nos regalas la imagen que recoges con ingenio tras la mirada de lo que muchos no sabemos ni que existe. Pero es que hoy, además, has querido unirte a mi propósito, de manera expresa, para sellar el homenaje a Miguel Ortega. Eso es ponerse a la altura de los más grandes.

Gracias, amigo, por tenerte siempre. Un abrazo.

Alejandro

Alejandro dijo...

Estimado Al Aurans, siendo un escritor de su categoria, sus comentarios y apreciaciones se reciben con satisfacción y agradecimiento sumo.

Saludos,

Alejandro

Manuel dijo...

Mi querido Alex, las prisas del trabajao hacen que me pierda leer estas maravillas a tiempo!... Menos mal que no se borran.

Me has hecho pasar un rato entrañable en este medio día de Jueves, ahora si, tranquilo. Creo que tendré que leerte mucho más, a ver si de una vez se me pega algo y aprendo a escribir algo tan intenso... p ese a que haya gente a la que le parezca irreal.

En fin, como bien dices, todo es respetable y para gustos, los colores.

Un abrazo amigo Alejandro.

Alejandro dijo...

Querido Manuel, da gusto contigo, siempre tan atento y agradecido disfrutando con las cosas de los más. Tú si que sabes mirar y ver las realidades de la vida, esas que que nos parecen raras, inversímiles, porque, por ingratas, no las queremos ni ver. Claro,cada cual es libre de poner sus ojos donde más le plazca.

Gracias, amigo, un abrazo fuerte.

Alex

Anónimo dijo...

Alejandro, verdaderamente tu cuento es de antologia. Has presentado a tus personajes como son y como hablan en realidad. Totalmente creibles, porque son así. Entran, salen, rien, lloran... Cambian en segundos. Ah! la juventud siempre es protuberante, pero cuando se la descuida se le aflojan todas las notas. No es tan difícil verlo. Te felicito porque con este tema tan díficil y delicado has vuelto a ponerme en tensión mientras leia.

Saludos.

Ana María

Alejandro dijo...

racias, Ana Maria, por ller el cuento y tomarte la molestia de comentarlo. Y gracias también por expresar tu forma de ver a los personajes en los escenarios donde habitan ("Totalmente creibles, porque son así").

Saludos

Alejandro

antonio castillo dijo...

"Jopé", Alejandro, !Qué crudo¡ No nos hagas sufrir de esa manera, no ves que lo que escribes está tan logrado que más bien parece pura realidad. Anda, por favor, prepara un final feliz, algo como, por ejemplo, que después los cuatro se convierten en una auténtica familia, ¿Por qué no?
Un abrazo.

Alejandro dijo...

Querido Antonio. Tú has puesto ese final feliz con que has conseguido que esbozara una sonrisa. Gracias, por ello, por asomarte a esta ventana y por la gentileza de mir por ella y decirme lo que ves.

Un abrazo.

Alex

Anónimo dijo...

Alejandro he leido varias veces este cuento. Me atrapó desde la primera línea. He llegado a la conclusión de que esta pieza, como otras tuyas, es digna de estudio, vos también. A pesar de la distancia en el tiempo me recuerdas al mítico Carver, Raymond Carver. En tu narrativa abres las puertas al realismo, mal llamado (desde mi punto de vista), sucio. Digo mal llamado porque vos sos un escritor de gran limpieza en el lenguaje, economía de palabras y tijera para adverbios y adjetivos. Cedes tu genio a la belleza natural de la historia (aunque la historia no sea agradable, como ésta) y no te importa someterte al trabajo duro y difícil para que tu historia, con sus situaciones y personajes lleguen al lector de la forma más fácil.

Felicitaciones y mis saludos.

J. Fraguas
Buenos Aires.

Alejandro dijo...

Gracias, Fraguas, por la lectura de mi cuento, las apreciaciones que haces de él y las similitudes que, inmerecidamente, le confieres. Eres muy amable.

Saludos,

Alejandro

Anónimo dijo...

Aaalex...te tengo en mis maaanos.

Por fin te tengo en mis manos...Estoy impaciente, por empezar a leerte.
Me he llevado una gran alegría, al ver a mis dos escritores favoritos juntos: Alejandro Pérez García, como autor y...Emilio Porta, como introductor.
Una portada muy acertada, para tan sugerente título: Leña y papel y otros cuentos.

Al abrir el libro, he visto una página en blanco...Espero, que algún día no muy lejano, asomen unas palabras de tu puño y letra.

Besos.

Toñi

Alejandro dijo...

Querida Toñi: Tú siempre dándome alegrías. Ahora ésta, sintiéndome en tus manos. ¿Dóne mejor? Claro que esa página en blanco será aposento de una dedicatoria muy especial, firmada con el mismo cariño que puse en la creación de esos relatos, deseando que tu vida sea como un cuento, como un cuento de verdad, con tramas bonitas y finales felices que nunca terminen. Mira, ahí tienes la dedicatoria, que escribiré encantado con mi propia letra. Intentaré que sea legible.

Gracias por el detallazo de tenerme. Besos.

Alex

Rosa dijo...

Querido Alex, has hecho de esta mañana de domingo un momento especial, conmovedor y sin duda gratificante para el sentimiento. Caigo rendida ante tí cada vez que te leo. Eres un gran escritor y comparto lo que dice Mila de la imagen poética que marcan tus relatos.

¡Enhorabuena! por escribir tan hermoso, amigo.

Un beso

Anónimo dijo...

Entre mis favoritos tengo la dirección de un blog que nombro "Alejandro el español". Por nada quiero perderme tus cuentos con tanta sal y pimentosos. Entro con frecuencia por ver y leerte. En este has vuelto a enseñar con palabras hondas las bajuras de la vida. Donde pones el ojo, y lo pones donde no todos saben llegar, haces blanco certero con la palabra. No nos gusta ver lo que cuentas, tan duro como es, pero vos lo contas con tino y es una delicia leerte.

Felicitaciones

Yolanda Barcarolo
Argentina
(Hace algunos días que no te veo por C.Seva.)

Alejandro dijo...

Gracias, querida Rosa. Tus palabras, que percibo llenas de cariño, son como el alimento que me hace seguir en esta escabrosa tarea de "cavilar y contar", que diría Azorín.

Besos

Alex

Alejandro dijo...

Estimada Yolanda, te agradezco el detalle de visitar esta casa de vez en cuando y leer lo que ves en ella. Igualmente te agradezco los elogios que me dedicas, más fruto de tu admiración que de mi merecimiento.

Un abrazo.

Alejandro

Anónimo dijo...

Este es otro cuento de los grandes, Alejandrito. Tampoco a mi me gusta que haya en el mundo escenas y podres así, pero es que los hay. No lo queremos pero los hay. Tu los describes al pie de la letra. Me gusta leer tus cuentos. Atraen desde el principio. No se escribir pero sí leer y se lo que leo. Lo tuyo es bueno.
Abrazos otra vez.
Luis Martín.

Rafael dijo...

Hola, Alejandro.

Hoy quiero pasar a saludarte después de mi mini exilio al que a veces me veo obligado a acoger.
Me emociona saber que te encanta el humor y además que me invites a seguir compartiéndole, es grato saber que es bien recibido y aceptado, gracias por ello y danos el truco de cómo eres capaz de memorizar tales textos, tu memoria es envidiable.

Tu relato Todo por la niña es magnífico, una historia conmovedora harta de realidad por los cuatro costados, aunque en este caso sea ficción, a uno le acongoja y estremece con furia la fuerza con la que describes el trastero de una sociedad, la nuestra.

Un tremendo saludo.

Anónimo dijo...

Hola Alejandro. Te felicito primero por estar en ese libro con escritores importantes,tu eres importante, segundo te felicito por el cuento que has conseguido. No es nada facil y veo que hay "maestros" que no saben cómo manejar situaciones escabrosas. En este, como en otros cuentos, lo has bordado. Felicitaciones. Saludos.

Aida

Alejandro dijo...

Te agradezco, amigo Luis, tus paseos por este escaparate de la vida. Siempre es un placer saber que alguien lee, se define como conocedor de lo que lee y lo dice abiertamente. Tus palabras, aunque sean de amigo bueno, siempre son alentadoras.

Un abrazo,

Alejandro

Alejandro dijo...

Querido Rafael, encantado de contar contigo en este patio donde nos reunimos en tertulia. Ya sabes, siempre hablamos de lo mismo, de letras escritas y palabras sustantivas, ciertas. Te agradezco la lectura de mi cuento. Te agradezco el humor que nos regalas y te agradezco que no nos olvides a pesar de los exilios. Aunque sufras la frialdad de la ausencia, nunca dejes de sentir el calor que quienes esperan.

Mi memoria no es nada prodigiosa, todo lo contrario, eso de "saber de memoria" es una forma de hablar, quizá poco recomendable, que yo utilizo para dar a entender que algo, lo que me gusta, lo leo hasta aprenderlo, aunque luego no sea capaz de recordarlo. Y yo digo, ¿para qué recordar, si lo estrito escrito está?

Visitaré tu casa y disfrutaré con el nuevo contenido que has dejado en tu zaguán.

Un abrazo.

Alejandro
Un abrazo

Alejandro dijo...

Estimada Aida, gracias por tus palabras, siempre alentadoras. Te agradezco tus definiciones excesivas sobre la importancia. Creo que no somos más importantes que otros obreros de la sociedad. Los verdaderamente importantes son los que salvan vidas en los hospitales y los que evitan catástrofes y dolores. Y, si nos acercamos un poco más a lo cotidiano, no podemos olvidarnos de quienes velan por nuestras seguridades ni de los que nos proporcionan el confort que no vemos pero que tanto extrañamos cuando nos falta. Esos, unos y otros, son los que merecen la etiqueta de importantes.

Saludos cordiales.

Alejandro

Dabid dijo...

Jo, Alejandro, menudo mazazo.
Y lo mejor es que, el mazazo lo das al principio, pero no te das cuenta hasta el final.
Un relato genial.
Una gran excusa para poner los cuernos, supera con creces al "esto no es lo que parece".

Alejandro dijo...

Amigo David, agradezco la lectura de mi cuento y tus apreciaciones, envueltas con palabras amables. Tú sabes que la vida está llena de mazazos. Lo difícil es verlos y, si se ven, jugar con sus detalles más ocultos y presentarlos como no son para que se vean como deben ser.

La opinión de un gran cuentista como tú siempre ayuda.

Un abrazo.

Alejandro

Alicia dijo...

Querido Alex, vengo desde la morada de nuestra amiga Mari Carmen y voy de paso hacia otro buen lugar donde recoger palabras sabias y bien entretejidas que otro compañero habrá lanzado al mundo con todo cariño.

Esta vez no traigo bizcocho. Por las fechas en las que estamos, traigo tostadas de carnaval. Espero que tú pongas algo en la taza o en el vaso.

Te quería comentar que ya sabía que habías publicado libros. De hecho el último ya sabrás que ha llegado hasta Bilbao. Cuando te dejé el comentario sobre el nuevo libro fue debido a que pensé que ese nuevo relato o cuento sobre los años 60 que tenías entre manos, y dándole vueltas en la mente, era una parte de un todo más amplio. Pensaba que formaría parte de un nuevo proyecto al que ya habías empezado a dar cuerpo.

Sea como fuere que sepas que tu prosa al leerla suena a pura poesía. Me gusta tu lenguaje próximo y no por ello exento de bellas y significativas palabras muy arraigadas en tu vocabulario y que yo voy incorporando poco a poco al mío. Gracias.

Besos

Alejandro dijo...

Muchas Gracias, Alicia, por pasarte por aquí. En esta casa tú siempre tendrás una taza llena de todo lo que apetezca. Nuestro vocabulario es uno de los pocos bienes que nos pertenece por derecho consuetudinario, de uso. Va con nuestro carácter y en él llevamos la marca de nuestros orígenes. Nuestra manera de hablar es algo recibido de nuestros ancestros, no es mérito propio. En cualquier caso, querida Alicia, eres muy generosa dedicando piropos tan floridos a mi prosa, que tan poco es.

El cuento con el que estaba trabajando (Él quería estudiar), y sigo, es parte de una tercera colección que no sé si verá algún dia luz, creo que sí, por lo menos en estos dominios. Será una forma más, de agradecer lo mucho que debo a quienes -sin yo saberlo- habéis llevado mi modesta obra a esas tierras bilbainas llenas de nobleza, de encuentro y bondad.

Muchos besos.

Alex

Anónimo dijo...

Estimado Mr. Perez,
sigo leyendo sus relatos y me siguen gustando mucho. Muchas gracias por ponerlo en su blog para que podamos leer.
A la espera que llegue otro libro suyo a UK, disfrutamos esta website normalmente.
Un saludos al pais del sol y del maniana, maniana, aunque para Usted maniana es hoy.
Con mucho afecto,
Mark Richarson
Oxford Brookes Univ.

Anónimo dijo...

Al doble Anónimo del 26 de enero de 2010 a las 03:14 a.m.
Poquito sabe Usted sobre personalidades bien sean de naturaleza cambiante o bien de naturaleza débil y cambiante a causa de sustancias ajenas al organismo.
Poquito sabe de como una persona varía y se diversifica según las circunstancias y según lo que su cerebro quiera o crea pensar o ver...
Parece que mucho de anatomía... según dice la la protuberancia esta reñida con la flacidez (?) Según se mire... pero esto ya es otra historia. Demasiado análisis para un Anónimo.
Y por último, en la vida, todo puede ocurrir, y la realidad, siempre, supera la ficción. Sobre todo cuando los relatos de este autor se basan en la realidad.
No me extiendo más porque tampoco lo merece. Pero piense antes de juzgar no sea que se de cuenta de que no sabe tanto como piensa.
Saludos,
P.C.

Alejandro dijo...

Gracias, Mark Richarson, por leer este blog en el Reino Unido, y gracias por su comentario y esperar un nuevo libro de este modesto autor. Doy sus recuerdos a este país de sol y de otras cualidades que también deben ser apreciadas allende los mares: la hospitalidad, la creación artística y la sensibilidad para apreciar lo bueno y compartirlo.

Gracias por seguirnos. Saludos cordiales.

Alejandro

Alejandro dijo...

Estimado/a P.C. Tampoco conozco con certeza su identidad. Tengo amigos con esas iniciales pero son varios y, como comprenderá, es difícil dirigirme a uno en concreto. En cualquier caso, agradezco el seguimiento que hace usted de mis cuentos y la opinión favorable que tiene de ellos. Tampoco hay que molestarse si entre todos los lectores alguno discrepa de la opinión generalizada o, simplemente, no le gusta un trabajo determinado. Esa diversidad de opinión nos enriquece y descubre una corriente crítica que hay que agradecer, si es objetiva y si en ella no hay mala intención, claro. Además de eso, nos invita a abrir la balanza y medir el peso de las distintas apreciaciones emitidas.

Agradecido, reciba mis saludos más cordiales.

Alejandro

Mari Carmen Azcona dijo...

He venido a la casa de mi nuevo amigo de La Nieve y me he dado cuenta de que esta vez el comentario número cincuenta eres tú. Es una misión imposible, siempre me lo quitáis.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

Gracias, Mari Carmen, tú siempre tan detallista. Confieso que no ha sido adrede, yo también pasaba por aquí y ví te tenía que corresponder. Y así lo hice sin mirar los contadores. Ya que andas por estos lares, aprovecho para saludarte con el cariño que siempre mereces, y proponer a cuantos visitantes anden por los predios de este marqués que nos une, que pasen por los otros dominios de Mari Carmen y sus amigos: LA NIEVE (http://lanieve.ning.com/) donde han tenido a bien alojarme. Allí serán siempre bien recibidos y encontrarán entre los veteranos ingenio del bueno, sensibilidad a raudales y calidad humana e intelectual para repartir con generosidad.

Pues eso, que muchas gracias, Mari Carmen, que estoy encantado y que besos para todos.

Alex

Blogger dijo...

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