viernes, 17 de junio de 2011

ME PRESENTARÉ...

(...) No soy nadie. No valgo nada. He rodado por medio mundo para esto; para ser y no estar, para estar y no ser.

He conseguido encandilar a muchos pobres, pero también por mí han quebrado muchos ricos. Me siento mal porque cuando los desvalidos tenían necesidad de mí, y yo no estaba, sufrían en sus bandullos los crujidos del hambre. Sin embargo, estoy contenta porque, aunque sin largueza, alguna vez di satisfacción a muchos menesterosos.

He sido la reina de muchas ferias. He presenciado mil tratos y puesto alegría en muchos alboroques, pero también he creado la discordia entre los hombres: por las apuestas, los duelos, las quimeras, el egoísmo... He vestido a reyes, príncipes, reinas y princesas, y por mí se han desnudado damas y galanes.

He ocupado el mejor sitio en trueques y contratos. Conmigo se han mercado voluntades y vendido derechos; se han creado deberes, enderezado lindes y hasta se han perdido y ganado algunas elecciones. Con mi abundancia muchos compraron casas, fincas, haciendas... y por mi escasez cicatera otros se quedaron sin techo, sin catre, sin jergón y hasta perdieron la dignidad. (...) He puesto música de orgullo en faltriqueras ingentes, y por un sí o un no he cubierto de vergüenza la existencia de muchos desahuciados.

Me han tirado con alegría y me han recogido con alborozo en las rebatiñas del mundo. Fui confusión entre clérigos y banqueros, entre la virtud y el vicio: caridad para indigentes y salvación de colectas y limosneros; alimento de avaricia y perdición en el juego y en mostradores de tabernas.

(...) Como dinero, sólo he sido materia; como Peseta, una rubia sin melena, pero con alma. Así es mi cara. Así es mi cruz. ¡Qué cruz¡

(Fragmento de DIARIO DE UNA RUBIA)

9 comentarios:

Alicia Uriarte dijo...

Alex, lo peor es que si cambiamos el genero de tu relato-cambiando la peseta por el euro-el relato mantendría toda la autenticidad que le has querido dar. Es más, tendríamos que añadir lo que se ha venido a menos en tan poco tiempo de existencia y todo ello debido a la cara de muchos que para nosotros es una cruz.

Un abrazo.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Claro, Alicia, es verdad, el texto (no es un relato) podría tener como sujeto al Euro, y seguiría teniendo vigencia por su devaluación. Pero nunca llegaría a ser como la pobre Peseta, que en el momento en que se presenta (Enero de 2002) ya no era nada, no era nadie, no interesaba. El Euro todavía nos sirve aunque sólo sea para darnos dolores de cabeza, fraudes, corruptelas, crisis y ruinas... Igual que la Peseta en su esplendor.

La Peseta ha quedado olvidada en... Ya no dirá ella, quizá otro día.

Aquí si que poemos acompañar al orujo con esos pastelillos de almendras que haces tan ricos, ¿te parece?

Gracias por tu visita y compañía, amiga.

Alex

Mari Carmen Azkona dijo...

Pobre peseta... Todavía recuerdo cuando su valor era mayor por su material (no olvidemos que su corazón era del cobre más puro) que por su importe monetario.

Mi padre, con paciencia, llenó de pesetas la botella de un garrafón para hacer una lámpara que ahora luce, nunca mejor dicho, en Navarra. No hay quién la mueva, no sé si por el peso o por lo orgullosa que está.

¿Cara o cruz? ¿Tú que crees, Alex?

Besos y un fuerte abrazo

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Yo creo, Mari Carmen, que siempre debemos poner la mejor cara. Cuando las cosas se ponen difícles, la cara de la esperanza siempre es la más positiva ¿no crees?

Esta Peseta, que empieza como un poco perdida -bien perdida está-, desde el lugar donde se encuentra -nos lo dirá en la próxima misiva- va relatando día a día los recuerdos que guarda de los mundos por donde rodó. Solo la queda eso, recuerdo y desparpajo. Ya no es nada; bueno sí, la lámpara que hizo tu padre, el anillo que hizo el mio y alguna colección que todavía podemos contemplar los domingos en los puestos de numismática de la Plaza Mayor.

Besos, abrazos.

Alex

Miguel Ortega Isla dijo...

¡Qué alegría volverme a encontrar con la peseta! Muchas gracias Alejandro.

No solo la peseta, yo también he conocido las llamadas perra gorda y perra chica. Gracias a ellas me introduje en el mundo de las altas finanzas.

Un gran acierto el que sea la propia peseta quien nos cuente sus aventuras y desventuras a las que están ligadas las nuestras.

¡Cuántas anécdotas podríamos contar!

Magnífico texto, tenemos que celebrarlo. Supongo que tendrás algunas pesetillas para ello. ¡Perdón, perdón, quise decir euros.

MIGUEL ORTEGA ISLA

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Querido Miguel, un comentario tuyo vale más Pesetas y más Euros de los que yo pueda tener. Por eso te lo agradezco con la fuerza que dan las carteras llenas. Quién las tuviera...

La Peseta, Miguel, ha desaparecido, pero quién sabe si algún día no volverá. Yo me quedo con esta rubia, por lo que sabe, por lo que ha vivido y por lo que cuenta en su diario.

Ya no me quedan pesetas (solo la de la foto), pero algún Euro sí que tengo en la faltriquera para convidar a los amigos a lo que haga falta.

Un abrazo fuerte.

Alejandro

Bianchii dijo...

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Alejandro dijo...

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Alex

Braydon dijo...

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