jueves, 23 de junio de 2016

Presentación del libro "EN EL SILENCIO DE LOS PUNTOS SUSPENSIVOS", de Mari Carmen Azkona


El pasado sábado, 18 de junio, presentamos en la Casa de Castilla-La Mancha este libro de relatos que atrapan al lector desde la primera frase, despertando la curiosidad a través de intrigas que se acarician con fruición hasta el final. Cada trama se sustenta sobre sólidos cimientos de ficción: compendio de tensión e intensidad, gracias a la actividad ejercida frente al conflicto, causando una evolución racional en el protagonista. 
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Conocemos a Mari Carmen desde 2009. En diciembre de ese año nos daba la bienvenida en su bitácora, bajo los auspicios de Escritores en Red. Vino desde Portugalete para demostrar que es posible escribir bien y llegar lejos en este difícil mundo de la Literatura, a veces inhóspito. Pronto vimos en ella la riqueza de su discurrir. Con un pensar delicado y una comunicación abierta y afectuosa, consiguió inscribirnos como firmes seguidores de su blog. Esa fue su credencial de escritora.

Su obra es fecunda. Tanto lo publicado en redes sociales como en papel merece etiqueta de calidad distinguida.  Entre muchas, solo citaré algunas antologías donde aparece: Maratón de escritores, Gigantes de Líliput y Pequeños gigantes, las tres con el sello de Netwriters. También está presente, además de en nuestra Asociación Marqués de Bradomín, en: A este lado del espejo, La nevera y en Aste Nagusia; esta última de reciente aparición que incluye su relato El reflejo, seleccionado, con pocos más, entre 143 autores participantes.

Aparte de estas muestras, mínimas, de su producción literaria, nos deleitó en 2012 con su primer libro en solitario: Patchwork, miscelánea de micros y poemas, publicado por Editorial Atlantis, en la colección de Netwriters, que dirige nuestro mentor Emilio Porta. Con aquel volumen nos dejó embelesados. Con este que hoy pregonamos, EN EL SILENCIO DE LOS PUNTOS SUSPENSIVOS, os va a sorprender. A mí me ha cautivado, en un principio solo pretendía documentarme sobre algunos aspectos generales, y acabé leyéndolo, desde el principio hasta el final, en el insomnio de dos siestas.


Recoge 148 relatos, breves y micros, clasificados en seis capítulos que la autora subtitula con los interrogantes ¿Qué?, ¿Por qué?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Dónde? y ¿Quién? Las respuestas surgen línea tras línea, a la vez que profundiza en el comportamiento del ser humano. Cada pieza de este libro goza de la calificación sobresaliente que el lector exige siempre a la mejor literatura. Siendo Mari Carmen Azkona una innovadora en la originalidad de cada historia, sus trabajos cumplen todos los requisitos de la escuela clásica; no por eso, por tradicional, menos docta que las tendencias de vanguardia.

Así, con ese registro, sus textos atrapan al lector desde la primera frase, despertando la curiosidad a través de intrigas que se acarician con fruición hasta el final. Cada trama se sustenta sobre sólidos cimientos de ficción: compendio de tensión e intensidad, gracias a la actividad ejercida frente al conflicto, causando una evolución racional en el protagonista, que seduce al lector. Es la empatía que crea Mari Carmen, de forma admirable, con la interacción de los sentimientos.

 
Eso lo consuma con maestría, pues maestría requiere el logro de mostrar y no contar, objetivo primordial en composiciones breves, donde habla el silencio con un eco suspensivo, pero explícito y continuo. Nada mejor dicho acerca del título por el que hoy brindamos. Nuestra autora llega a horizontes tan altos con soltura, con facilidad; pero ya sabemos que en este arte, lo fácil requiere muchos esfuerzos.

Ella lo resuelve con un estilo directo, natural, de significados concretos; con un tono acorde con cada situación; caracterizando a los personajes con gestos eficaces, tanto en lo que se refiere a sus apariencias físicas como psicológicas; ambientando los escenarios con un mobiliario de ilusión, donde nada sobra ni falta.  Con ese panorama bien ordenado, con la perspectiva de un punto de vista oportuno y un fluir acompasado, nos lleva a desenlaces coherentes, abiertos o abrochados, consecuencia de cuanto antecede. Esa elaboración produce efectos más allá de los significantes narrados.  

Pero eso es solo la técnica, instrumento del que se sirve Mari Carmen para perfilar argumentos y poner en marcha sus dotes literarias, sustanciales, dentro del continente ya definido. A partir de ahí queda lo más complejo y esencial, lo verdaderamente creativo, lo que no se estudia, lo que nadie le ha enseñado, pero ella lo ha aprendido a fuerza de  mirar, ver, escuchar y palpar la vida: la propia, la cercana y la imaginada. Luego, como narradora experimentada que es, nos ofrece un conjunto de confabulaciones atractivas, memorables.
 
Este libro, EN EL SILENCIO DE LOS PUNTOS SUSPENSIVOS, atesora la gran riqueza que le otorga una temática diversa y los cuidados selectivos que hay en su exposición. Predomina el universo onírico, que recoge vivencias llenas de fantasía, sin apartarse de la existencia cierta, palpitante. Con personajes mitológicos y bíblicos nos ofrece, entre la quimera y lo tangible, episodios vitales capaces de atraer, incluso, a quien nunca sueña. Estos relatos de Mari Carmen son como espejos que reflejan nuestro ser, lo distorsionan y nos ponen ante conclusiones jamás evocadas.

También hay en sus páginas optimismo y esperanza. Presenta a Martín, un negrito que vivía en su paraíso sin distinguirse de los blancos… Así nos revela cómo Martin Luther King levanta un puente que comunica un antes olvidado con un presente y un futuro en libertad. Con la misma singularidad, sirviéndose de Mario nos invita a amar lo que somos, optando por enfrentarnos a la muerte para sentirnos vivos. Son solo ejemplos de las excelencias de esta obra. Una obra abundante en metáforas descriptivas y en paradojas definitorias, que nos alertan de los cambios que experimentamos con el tiempo; de las posibilidades que tiene nuestra mente para acariciar y disfrutar una melodía que no podemos oír; o para saber prescindir de lo que más nos gusta y alimentar luego nuestros anhelos con el recuerdo de lo que tuvimos. Son pasajes henchidos de matices emocionales, de sentimientos transmitidos por sus intérpretes.

Así llenaría muchos folios, pero tengo que terminar. No obstante, permitidme desvelar dos exquisiteces más. En este libro Mari Carmen hace gala de una literatura de degustación con una variedad abundante de sabores. Con algo tan etéreo como una idea, una creencia, una percepción, es capaz de crear ambientes y situaciones sublimes, con tal versatilidad que el lector puede pintar el paisaje a su antojo para inventarse a sí mismo en cada fragmento.

EN EL SILENCIO DE LOS PUNTOS SUSPENSIVOS es una obra de importancia capital: la observación atenta de sus contenidos profundos puede servirnos para tomar nota de cómo empezar y acabar una historia. Con esas cualidades, con el aval del texto de contraportada de Emilio Porta, las ilustraciones de Enrique Gracia Trinidad y la riqueza interior firmada por Mari Carmen Azkona, este libro va a decir mucho a pesar de su título callado. Lo vais a disfrutar, ¡os lo aseguro!
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2 comentarios:

Soy feliz dijo...

Me gustaría escribir un libro pero me resulta pesado el hacerlo
felicitaciones por tu hermoso blog

Alejandro Pérez García dijo...

Agradezco tu visita a este espacio y el comentario generoso que haces de él. Aprovecho para animarte a escribir. No es difícil, solo se requiere oficio y constancia. Te deseo lo mejor.

Alejandro.